¿Cómo saber si un correo es phishing?

Unas pocas comprobaciones, antes de hacer clic, detectan la mayoría de los intentos. Para los dudosos, tiene el detector.

Desconfíe de un correo que le mete prisa, le pide contraseñas, pagos o un cambio de cuenta bancaria, llega de un remitente que se parece al real pero no es igual, o trae enlaces y adjuntos que no esperaba. Si duda, no haga clic ni responda: confirme con el remitente por otro canal o compruebe el mensaje con el detector.

Abrir el detector de phishing

Antes de pegar, elimine datos personales que no sean necesarios para el análisis.

NetSereno no almacena el contenido que pegue. El detector lo analiza primero con reglas propias y, si hace falta, envía el texto ya filtrado a Google (Gemini) para valorar el riesgo; Google actúa como encargado del tratamiento.

¿Qué señales delatan un correo de phishing?

Ninguna señal es definitiva por sí sola, pero varias juntas casi siempre lo son. Fíjese en quién lo envía de verdad, adónde llevan los enlaces, qué le piden y con cuánta urgencia. Un correo legítimo rara vez le pide credenciales o un pago inmediato por correo electrónico.

  • El remitente no coincide con la organización: dominio parecido, no idéntico (netsereno-soporte.com en vez de netsereno.com).
  • Urgencia o amenaza: «su cuenta se cerrará hoy», «pago pendiente».
  • El destino real del enlace no coincide con el texto. Pase el ratón por encima, o mantenga pulsado en el móvil, antes de abrirlo.
  • Adjuntos inesperados: facturas, archivos comprimidos o documentos que piden activar macros.
  • Petición de contraseñas, códigos de verificación, pagos o un cambio de cuenta bancaria.
  • Saludo genérico, tono extraño o errores que la organización real no cometería.

¿Cómo se usa el detector de NetSereno?

Abra el detector, pegue el contenido del correo sospechoso y obtendrá una valoración orientativa de las señales que presenta. Es una ayuda para decidir, no un veredicto. Antes de pegar, elimine los datos personales que no sean necesarios. Ante la duda, trate el mensaje como sospechoso y confírmelo con el remitente por otro canal.

¿Qué hago si ya he hecho clic?

Si descargó algo, desconecte el equipo de la red. Desde otro dispositivo, cambie la contraseña que haya introducido y cualquier otra igual, active la verificación en dos pasos y avise a su responsable o a su proveedor de informática. Si se han expuesto datos personales, valore si es una brecha que deba notificarse.

Para esa valoración tiene nuestro asistente de notificación de brechas y la herramienta oficial de la AEPD, Asesora Brecha. El plazo para notificar a la AEPD es de 72 horas desde que tiene constancia de la brecha (art. 33 RGPD).

INCIBE ofrece a empresas y ciudadanos una línea gratuita de ayuda en ciberseguridad en el 017.

Cinco comprobaciones antes de hacer clic

El correo electrónico sigue siendo una de las principales puertas de entrada de incidentes de seguridad en las empresas españolas. Los ciberdelincuentes no necesitan descifrar complejos sistemas informáticos cuando pueden engañar a una persona para que abra una puerta desde dentro. Esto es el phishing: una técnica de manipulación psicológica (ingeniería social) diseñada para que usted entregue sus contraseñas, descargue un archivo malicioso o autorice una transferencia bancaria fraudulenta creyendo que atiende a un interlocutor legítimo.

Atrás quedaron los tiempos en los que los correos fraudulentos se reconocían a simple vista por traducciones pésimas o faltas de ortografía evidentes. Hoy en día, gracias al uso de herramientas generativas y a la clonación meticulosa de plantillas corporativas, un mensaje de phishing puede resultar prácticamente indistinguible de uno auténtico.

Sin embargo, ningún engaño es perfecto. Para detectar si un correo es una trampa antes de cometer un error irreversible, aplique de forma metódica estas comprobaciones:

1. Compruebe la dirección real del remitente, no el nombre visible

Cualquiera puede configurar su gestor de correo para que en la pantalla aparezca como nombre «Banco Santander», «Agencia Tributaria» o el nombre exacto de su director general. Este campo (display name) es puramente visual y se puede falsear sin ningún obstáculo técnico.

Fíjese siempre en la dirección de correo real que acompaña al nombre:

  • Dominios parecidos (typosquatting): los atacantes suelen registrar dominios casi idénticos al original para confundir a simple vista, como proveedor-pagos.com o empresa.co en lugar del legítimo empresa.com.
  • Subdominios engañosos: preste atención a lo que hay justo antes del dominio principal. Una dirección como seguridad.banco.com.servidor-externo.es no pertenece al banco, sino a servidor-externo.es.
  • Cuentas legítimas comprometidas: si la dirección es auténtica pero el tono o la petición son anómalos, el buzón de su interlocutor podría haber sido secuestrado.

2. Inspeccione el destino real de los enlaces

Un texto subrayado en azul puede mostrar https://su-banco.es/acceso, pero dirigir al usuario a una página clonada bajo control del atacante.

  • En un ordenador, pase el cursor del ratón por encima del enlace sin hacer clic. En la esquina inferior de su navegador o gestor de correo aparecerá la dirección web (URL) a la que realmente apunta.
  • En un teléfono móvil o tableta, mantenga pulsado el enlace con el dedo durante un segundo para previsualizar la URL completa antes de abrirla.
  • Si el destino no coincide con el dominio oficial de la entidad, o si utiliza acortadores de enlaces para camuflar la ruta, no lo abra bajo ninguna circunstancia. Puede comprobarlo sin abrirlo con nuestro inspector de enlaces.

3. Detecte la manipulación emocional: urgencia y miedo

El objetivo del atacante es desactivar su sentido crítico haciéndole actuar bajo presión. Muchas campañas de phishing explotan dos resortes psicológicos: la prisa y el respeto a la autoridad.

Desconfíe sistemáticamente de mensajes con ultimátums como «su cuenta quedará suspendida en 24 horas si no valida sus credenciales», «factura urgente vencida hoy», supuestas notificaciones de la DGT o avisos de paquetería bloqueada. Si un mensaje le transmite una necesidad imperiosa de actuar de inmediato, esa urgencia artificial es la señal de advertencia más clara de que debe detenerse a verificar.

4. Examine los archivos adjuntos con recelo

Los atacantes utilizan documentos adjuntos para infectar equipos con programas espía (spyware) o secuestradores de archivos (ransomware).

  • Sospeche de archivos comprimidos (.zip, .rar) o extensiones potencialmente ejecutables (.iso, .exe, .html).
  • Desconfíe de documentos de Word o Excel que, al abrirse, le solicitan «habilitar macros» o «activar contenido». Ninguna organización legítima requiere habilitar macros para mostrarle una factura o un albarán.
  • Tenga precaución con los documentos PDF cuyo contenido es una simple imagen con un botón que le incita a abrir una página externa: suele ser un truco para esquivar los filtros perimetrales del correo.

5. Aplique la regla del canal alternativo

Un banco nunca le solicitará sus contraseñas completas ni un código SMS de verificación a través de un correo electrónico. Del mismo modo, si recibe un mensaje de un cliente o proveedor notificando un cambio repentino en su número de cuenta bancaria para abonar una factura (el habitual fraude del proveedor), jamás ejecute el pago fiándose exclusivamente del correo recibido.

Ante la más mínima duda, acuda siempre a un canal alternativo de verificación: descuelgue el teléfono y llame directamente a su interlocutor habitual a un número que usted ya tuviera guardado previamente en su agenda (nunca al número que figure en el propio correo sospechoso). Una comprobación de dos minutos evita pérdidas económicas sustanciales y días de gestión de incidentes.

Que su equipo lo reconozca sin ayuda

Las simulaciones de phishing entrenan justo estas señales, con correos que su equipo no espera.

Ver la simulación de phishing